A Torre

La casa

La torre es una casa de Turismo Rural compuesta por dos apartamentos, situados en un entorno privilegiado del lado de una torre del siglo XII, con rutas de senderismo y actividades diversas. El emplazamiento es adecuado tanto para la realización de deportes de todo tipo como para el descanso absoluto. Su especial situación los permiten estar alejados de la civilización, aunque la 500 m del centro de salud, de bares y de la casa del ayuntamiento. Consta de una capacidad máxima de 4 personas por apartamento o 8-9 para toda la casa, ya que se pueden alquilar los dos apartamentos simultáneamente. Los apartamentos son totalmente independientes, pues cada uno está compuesto por una cocina completamente equipada, salón, sofá-cama, cama supletoria, un dormitorio diáfano con cama de matrimonio y cuarto de baño. Pueden descansar o simplemente disfrutar de las magníficas vistas desde el nuestro ponerte, pasear, leer, o tener pequeñas aventuras en los amplios bosques que nos rodean. No duden en disfrutar de un Turismo Rural diferente.

Un poco de historia

Dentro de la historia del municipio de Porqueira, debemos hacer referencia al desaparecido monasterio y al castillo, del que actualmente solo se conserva la torre. Antes del siglo X, parece ser que el monasterio fue de carácter familiar y hereditario. Así lo testifica el hecho de que en el año 1127, Fernando Núñez había vendido parte del monumento al Obispado de Ourense. Más tarde, a mediados del siglo XII, fue regentado por la Orden de Coengos Regulares de San Agustín. Y después de esto, en el año 1157, Alfonso VII cedió el Castillo de Porqueira a la Catedral de Ourense. Uno de los momentos de máximo auge se dio a partir de mediados del siglo XIV, cuando se fundó la Orden de los Xerónimos, quenes regentaron el monasterio. Por otra parte, el castillo fue ocupado por el Duque de Lancaster en 1387, con motivo de las guerras por la corona de Pedro I e iniciadas en el 1366. A partir de la segunda mitad del siglo XV, el castillo, que entonces pertenecía a los Benavente, se vio envuelto en la sublevación Irmandiña. A lo largo de la Edad Moderna, el castillo se fue derribando, quedando solamente en pie su Torre.